LAVADERO DE GORLIZ

El que fuera el lavadero de Gorliz ha sido restaurado parcialmente en el año 2022.
A lo largo del siglo XX este lavadero fue testigo de vivencias y testimonios de mujeres de Gorliz en sus tareas de lavado de la ropa.
El lavado de la ropa ha sido un trabajo femenino necesario para mantener la calidad de vida y la salubridad de la población a lo largo de la historia durante siglos.


RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA DEL LAVADERO DE GORLIZ

Para ello se aprovechaba el agua de arroyos y manantiales y se construyeron los lavaderos, en los que se lavaba la ropa, y se aclaraba, antes de ser tendida. Las prendas y las sábanas se extendían sobre matorrales para su secado.
Se solía realizar un día de la semana o del mes para el que se destinaba todo el proceso.
De morfología rectangular, la construcción con piedras es anterior a la realizada con ladrillos y cemento.
Las piedras de lavar eran auténticas losas de piedra, que luego fueron sustituyéndose por tablas de lavar.
Los lavaderos han sido verdaderos centros de relación social de las mujeres mientras realizaban la labor compartiendo vivencias y experiencias. Eran espacios públicos en los que mujeres desarrollaban una labor de gran importancia para la limpieza y los cuidados de la población.

¿Cómo era el lavadero de Gorliz?

El lavadero de Gorliz constaba de dos cuerpos diferentes: uno, más principal y techado, y el otro en la zona exterior para servicios más domésticos. La zona cubierta llegó a tener seis piedras, o puestos de lavandería, contra las que golpear y restregar la ropa…las mujeres… La pila grande recibía el agua de un depósito situado en un ángulo del pilón grande, que a su vez la recibía del arroyo Gazatza que nace en la zona baja de Villaranda. Esta zona, cubierta con placa de hormigón, tenía en su centro una abertura por la que pasaba el sol que iluminaba las paredes encaladas… convirtiéndolo en un espacio bien iluminado y agradable. La zona exterior separada por una pared, y que miraba a la playa, constaba de una pila pequeña en la que podían lavar cuatro personas. Sin embargo, esta parte más chiquita se usaba para otro tipo de servicios y necesidades. En los meses de matar los cerdos las mujeres limpiaban y preparaban las partes internas de intestinos y estómagos, donde iban a embutir las morcillas, y odolestes que se hacían… Las ropas de trabajo y más sucias, también, se lavaban en esta zona pequeña. Las aguas y los desechos que se producían los arrastraba el río hasta el puente del medio en la playa… Años después las lavadoras automáticas vinieron a dejar fuera de uso a estos lavaderos rústicos que tantos servicios prestaron… (Pedro Elorriaga Urtiaga)

En Gorliz, en las casas en las que había patín no había necesidad de ir al lavadero, y luego, con la llegada de las lavadoras a las casas, se dejó de usar.
No en todos los pueblos había lavaderos. En los que había, como en Gorliz, y aunque no haya perdurado en su total integridad, es de justicia reivindicarlo como elemento arquitectónico de gran interés necesario para la salvaguarda de la memoria histórica.
Su importancia en la historia y la vida del pueblo de Gorliz no ha de caer en el olvido.
Además, no olvidemos que hoy en día en el mundo muchas mujeres continúan lavando en arroyos y lavaderos, a la vez que comparten toda clase de emociones y vivencias.

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