Ruta infantil 1: Ascensión al Ermua por Fano


 


Ruta infantil 1

Ruta publicada por Pedro Pablo Uriarte «15 rutas circulares desde Gorliz para familias con niños»

Ver mapa de la ruta en Wikiloc

FICHA DE LA RUTA:

Tiempo total: 3 horas 16 minutos
Distancia: 7,35 km
Desnivel positivo acumulado:  287m
Dificultad:  Fácil

Esta es quizá una de las rutas más sencillas para ascender al Ermua, con relativamente poco desnivel acumulado (287 m) y una distancia total que no llega a los siete kilómetros y medio, muy apta para recorrerla con niños. Mi intención en un día como el de hoy es minimizar la exposición al sol directo y hacer un recorrido lo más sombrío posible.

Hoy es 13 de Julio de 2022 y estamos inmersos en la segunda ola de calor del verano. Auguran temperaturas superiores a los 40 grados, y a pesar de ello me he animado a subir al monte con dos de mis nietos, con Nahia de siete años recién cumplidos y con Pello, que en Octubre cumplirá cinco años. Los quiero llevar desde Gorliz hasta la cumbre del Ermua. Y para que el calor no nos abrume demasiado, a las 9 de la mañana estamos en marcha, llevando yo como excepción una mochila bastante pesada con abundante agua y fruta, que la rehidratación frecuente es fundamental. Y digo como excepción, porque como he comentado anteriormente, sería bueno que cada niño se acostumbrara a llevar su pequeña mochilita.

Tras embadurnar de crema solar de alta protección a los peques, empiezo a grabar la ruta en la plaza de San Pedro, y por Aldapa Barrena bajamos hasta Ondargane bidea para desviarnos a la derecha hasta llegar a la rotonda del polideportivo. Un poco mas adelante, antes de la entrada al camping Arrien, giramos a la izquierda para, tras bordear el campo de fútbol, llegar hasta la carretera de Urezarantza, justo al lado del restaurante Begoña y de la parada de Bizkaibús (BI 3158).

Cruzamos la carretera a la otra parte para meternos por Txoznako Estrata, una carreterita que asciende en un fuerte repecho de unos cien metros hasta su parte superior. Seguimos adelante atajando por un camino de piedras que parte casi de frente hasta enseguida coger de nuevo la carreterita un poco más arriba.

Continuamos por la carretera pasando ante una casita rodeada de una alambrada que supongo es un pequeño depósito o regulador de aguas. Nos metemos al poco bajo el manto de las encinas que crecen en los laterales del camino. Enseguida llegamos a un bonito caserío a nuestra derecha con un seto muy cuidado. El camino sigue de frente, pero ahora la carretera se convierte en una carreterita de hormigón. Seguimos hacia arriba para desviarnos al poco a nuestra izquierda por un amplio camino bajo las copas de las altas encinas, parece que vamos por un túnel.

Enseguida salimos del bosque y seguimos por un sendero entre la yerba dejando a nuestra derecha, tras la alambrada, unas viejas instalaciones ganaderas de madera abandonadas. Al poco llegamos a otro camino que cruza y seguimos por él hacia la izquierda. Si fuéramos a la derecha llegaríamos de nuevo a la carreterita de cemento.

Como digo, seguimos hacia la izquierda. Vemos enseguida a nuestra derecha los amplios pastos de los caseríos de Fano donde se alimentan las ovejas de la señora Casiana, que con su leche produce en temporada unos quesos frescos extraordinarios.

Ahora debemos fijarnos bien, porque al poco, a nuestra derecha, parte un senderito medio tapado por la vegetación lateral y por algunas zarzas que incomodan a los niños y que nos llevará a cruzarnos al cabo de un rato con el camino hacia el Ermua que procede del Faro. A los peques no les gustan nada las mínimas telarañas que vemos encontrando a nuestro paso por el camino. Intento convencerles de que no pasa nada con ello, pero para que la cosa no vaya a mayores me pongo yo delante y así las voy apartando.

Como digo, el senderito que hemos cogido se va haciendo mas claro y fácil de andar, llegando a una verja de alambre que hay que abrir y dejarla cerrada, como estaba. Estamos al lado de una alambrada que encierra unas amplias campas en las que pastan unos ponis y algunas cabras. Los animales se nos acercan y los niños se emocionan muchísimo al ver un pequeño poni casi recién nacido. Les intentan acariciar pero yo les digo que mejor no meter la mano por la alambrada. Por si acaso.

Seguimos adelante dejando la senda que tuerce a la derecha hacia los caseríos de Fano. Nosotros seguimos hacia delante y arriba entra yerba bastante alta hasta llegar a un camino al lado de dos estacas verticales. El camino sigue hacia la derecha hasta una alambrada que se ve un poco mas arriba. No tenemos mas que llegar a ella y seguirla para acceder al poco a una pequeña valla que hay que saltar. Previamente coincidimos con el camino que procede del Faro. Los niños saltan la valla con una facilidad asombrosa, como si estuvieran haciendo piruetas en un parque infantil.

Ahora el camino es muy sencillo y sin complicaciones. Al principio es arcilloso en suave ascenso y al poco se mete entre las encinas. Hemos llegado a la arista cimera y hasta llegar al Ermua andaremos siempre con el mar allí abajo a nuestra izquierda y el encinar cantábrico a nuestra derecha. Ojo, en alguna zona no hay vegetación alguna que proteja del vacío y hay que andar con cuidado de que los críos no se asomen en exceso. Son dos o tres cortos tramos que no permiten que los niños anden correteando por allí, aunque la mayoría de este tramo cimero no tiene problema alguno.

No tenemos mas que seguir por el claro, precioso y bien pisado camino bajo las encinas hasta llegar a un mínimo repecho con la cumbre del Ermua a nuestra izquierda (292 m) con sus dos clásicos buzones (el de siempre, el viejo, y el faro en miniatura, recientemente renovado). Hay también una vieja placa del grupo de montaña de Areeta–Las Arenas escrita en un curioso euskera sabiniano.

Los niños están encantados…, ¡han subido a la cima de Gorliz!, ¡el monte Ermua!. Tras sacarnos la foto de rigor nos acercamos hasta la cercana caseta de piedra para descansar un ratito, beber abundante agua (también cayó un batidito) y comer un poco de fruta. La verdad es que las zarzas están invadiendo la pequeña campa que había en derredor a la caseta y a ella misma. Una limpieza con una desbrozadora vendría muy bien. En la acuarela de abajo, que hice hace unos años aún estaba bastante libre de maleza.

Para la vuelta a Gorliz he pensado bajar por la senda del encinar hasta la carretera de Fano y volver por la carretera de cemento por la que hemos subido. Ello nos protegerá en la mayoría de la bajada del inclemente sol de hoy.

La senda del encinar parte justo al lado de la caseta de piedra del Ermua. La verdad es que hay que fijarse bastante bien para no perder la senda, porque está prácticamente cubierta por las hojas coriáceas de las encinas. Sin embargo siempre hay una zona más pisada que nos la va indicando. El encinar cantábrico es una maravilla de la naturaleza y a la sombra de la hojarasca se esta muy bien. Les digo a mis nietos que estamos inmersos en un bosque encantado y que esta habitado por gnomos buenos que no se dejan ver, pero que ayudan a los caminantes que se extravían. Al instante ven señales de los gnomos por todas partes. Imaginación infantil al poder.

En un rato llegamos al camino que procede de la carretera de Fano y que por la izquierda se dirige al Ermua dando un rodeo y hacia Armintza. Pero nosotros al llegar a ella nos dirigimos a la derecha y enseguida llegamos a la carretera de Fano. Seguimos por ella adelante y tras sobrepasar un caserón vallado con amplios terrenos a nuestra izquierda llegamos a la intersección de la carretera con la pista cementada por donde anteriormente hemos subido una parte. Es un cruce señalizado y nosotros vamos por la pista cementada.

Enseguida llegamos al desvío que a la subida hemos cogido a la izquierda y que ahora queda a nuestra derecha. A partir de ahora el camino es prácticamente el mismo que el de la subida. Bajamos por la pista cementada, que tiene el nombre genérico de Txoznako Estrata sin desviación alguna, hasta pasar ante el caserío con el seto muy bien recortado. Hemos recuperado de nuevo la carretera. Dejamos a nuestra derecha la casita de aguas que hemos visto a la subida y seguimos de frente hacia abajo en fuerte pendiente hasta confluir con un ramal de la carretera, desviándonos en el cruce a la izquierda. Nos hemos desviado un poco respecto a la ruta de subida. Al poco, llegamos tras pasar ante un par de bonitos caseríos a la carretera de Urezarantza, que atravesamos de frente.

Pasamos al lado de la famosa cervecera Kilimanjaro y llegamos al poco a la pista que rodea las instalaciones deportivas y los campos de deporte del Polideportivo. Hay un colorido parque infantil a la izquierda donde los niños quieren disfrutar un rato de sus instalaciones. Al poco seguimos por el camino pasando ante el precioso mural de Paul Ygartua en una pared de un edificio municipal. Vemos al lado la puerta abierta del poli y aprovechamos para refrescarnos un rato en los varios caños de agua previstos para lavar las botas de fútbol de los chavales.

Enseguida llegamos a la carretera de Urezarantza y retornamos por donde a la ida hemos pasado. Llegamos al final de esta ruta circular en la plaza San Pedro, no sin antes desviarnos un poco hasta la tienda de Ana para comprar el pan.

Y hemos terminado. Estupenda ruta circular desde el centro de Gorliz, de 7,5 Km de longitud, realizada con dos de mis nietos y que animamos a que la gente la realice también con sus niños. ¡Aurrera!.

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