Ruta 2: La ascensión más frecuentada: subida al Ermua por el Faro y Fano


 

Ruta 2

Ruta publicada por Pedro Pablo Uriarte » 19 Rutas circulares de senderismo desde Gorliz»

Ver mapa de la ruta en Wikiloc

FICHA DE LA RUTA:
Tiempo de ascensión: 1 h aproximada.
Ruta completa: Unas 2 horas volviendo por el mismo itinerario.
Desnivel positivo acumulado: Unos 330 m
Dificultad: Fácil

 

Esta ruta es apta para todo el mundo y no exige grandes esfuerzos, aunque sí un mínimo de preparación física, ya que vamos a ascender los 290 metros del Ermua partiendo de la cota cero, que es la playa. Veremos que en las siguientes rutas – que no son mas que variantes de esta ruta – la cosa se pone un poco más seria, aunque nada que no pueda hacer cualquiera con una mínima preparación física.

Se trata de una preciosa y agradable ruta montañera con vistas magníficas sobre el mar y sobre los acantilados de Astondo y el islote de Billano. En la que además de ver por fuera el emblemático Hospital, podremos también curiosear por el interior de las baterías de costa de cabo Billano y a su lado el orgulloso Faro, icono del pueblo de Gorliz. Comentamos un poco la historia de estas tres singulares construcciones.

Salimos de Gorliz desde Iberreta Plaza y bajamos hasta la playa por Itsasbide Kalea. Seguimos hacia Astondo por el precioso y frecuentado paseo playero que transcurre ante el frente del magnífico edificio del Hospital de Gorliz y que el año 2019 cumplió su primer centenario.

Es de señalar la estratégica ubicación de este singular sanatorio de un característico estilo colonial, situado no por casualidad en medio de la playa de Gorliz. De sanatorio ha pasado a denominarse oficialmente “Hospital de Gorliz” atendiendo a pacientes de media y larga estancia y perteneciente a la red asistencial de Osakidetza. Su zona de emplazamiento disfruta de una aireación muy regular y es la que atesora, según dicen, más horas de sol diarias de Bizkaia, estando protegido del molesto viento del norte por el cabo de Astondo. Fue el primer sanatorio marino antituberculoso de España, atendiendo a niños de escasos recursos con lesiones tuberculosas vertebrales y severas deformaciones de columna, conocido como “mal de Pott”.

El principal valedor y primer director de este hospital fué el Dr. D. Enrique de Areilza, cuyo monumento estaba situado frente al sanatorio antes de la renovación del paseo y que hace unos años fue trasladado al puntal de Astondo, desde donde contempla orgulloso, aunque de más lejos, su viejo hospital. Proyectado en 1909 y puesta la primera piedra en 1911, una serie de infortunios y huelgas retrasó 8 años su construcción, para ser por fin inaugurado en 1919, siendo el primer edificio de España construido por entero de hormigón armado. Un bonito y recomendable libro escrito por el gorliztarra Juan Manuel Goikoetxea “Motores” recoge la historia de los 100 años del hospital.

Pero sigamos nuestra ruta. Un poco más adelante del hospital, al llegar donde estaba situado el restaurante Hondartzape, recientemente derribado para recuperar el arenal, giramos a la derecha junto al puesto de socorro de Astondo, para en unos pocos metros enfocar a nuestra izquierda la carretera que asciende al Faro de Gorliz (18 min).

En la entrada hay carteles que señalizan la ruta. La carretera al principio es llana, pero a la altura de las instalaciones de la granja ganadera de la Diputación se empieza a empinar. A nuestra izquierda podemos ver a veces una pareja de ciervos pastando tranquilamente. Siguen unas curvas en cuesta y llegamos al cruce a nuestra izquierda con el camino que procede de las ruinas del fortín de Azkorriaga y de las escaleras de piedra de la ruta más costera, variante que comentamos después.

También es interesante citar otro camino que, un poco antes de cruzarnos con el que procede de la ruta más costera, parte a nuestra derecha tras saltar una valla que nos acerca con escaso desnivel hasta la zona de las campas y caseríos de Fano por un camino relativamente relajado. La describimos en la ruta 6: “Ascensión al Ermua por Urezarantza”.

Nosotros seguimos la carretera hacia el Faro, que desde esta zona ya se divisa. Es un tramo casi llano y solo se empina en la parte final. La panorámica que se extiende a nuestra izquierda en toda esta parte es excepcional: el ancho mar con los acantilados herbosos cortados casi a cuchillo hasta sus pedregosas calas al fondo del abismo. Una de ellas, con una pequeña playa, se ve abajo perfectamente, sobre todo con marea baja, es la cala de Arizabale. El rumor de las olas rompiendo en las rocas nos acompañará todo el rato.

Llegados al Faro, hacemos un alto en el camino para tomar un poco de aire y disfrutar del paisaje antes de coger el camino que nos conducirá al barrio pastoril de Fano y después al Ermua. Unos bancos de madera invitan a la contemplación. Desde este privilegiado mirador ya se puede apreciar a nuestra derecha el islote de Billano.

Aquí tenemos que introducir una pequeña variación. Justo cuando empiezan a empinarse los 100 m finales de la subida al faro por la carretera, si nos fijamos bien, veremos a nuestra izquierda, entre los helechos, un sendero bastante cerrado por la vegetación que nos acerca directamente hasta uno de los antiguos puestos de batería situados bajo el faro. Llega un momento que el caminito se aproxima bastante al vacío, así que por allí hay que ir con mucho cuidado y si se va con niños, mantenerlos bien controlados.

Llegados aquí, veo oportuno dar una información que para el caminante estimo será de interés. Se trata de los túneles y casamatas de las baterías de costa que estaban instaladas en esa zona y que hasta hace tan solo cuatro décadas estaban aún en funcionamiento.

Esta infraestructura bélica fue construida en 1941 por el régimen de Franco y por los prisioneros del bando republicano como protección costera ante una hipotética invasión aliada, ya que a pesar de que España en teoría permaneció neutral en la II Guerra Mundial, era manifiesto su apoyo material y logístico a Hitler y al régimen nazi durante la contienda. Temía que los aliados invadieran España por el norte durante la guerra europea y por ello construyó estas baterías de costa.

Toda esta estructura está comunicada interiormente por túneles horadados en la roca. La batería dispuso de tres cañones ingleses Vickers de 152 mm. con alcance de hasta 21 km. Existe otra batería similar en Punta Luzero a la entrada de la bocana del puerto de Bilbao, aunque está provista con cañones Krupp alemanes.

Es curioso que esta parte de la costa vasca desde siempre ha sido estratégica militarmente, siendo la bahía de Gorliz una zona de refugio natural de embarcaciones cuando el Cantábrico se ponía bravo y la zona era apetecible para los corsarios. Prueba de ello es el derruido fortín de defensa de Azkorriaga, del que después hablaremos, situado en la punta de Uztrikoetxe.

Estas instalaciones se comunican bajo tierra desde más abajo del faro hasta bastante más arriba del mismo por medio de túneles por donde subían y bajaban los soldados y que servían para abastecer de munición los cañones. El mismo faro está construido en una de las plataformas de tiro. Una de estas baterías de costa, con el cañón recortado y totalmente inservible como testigo mudo de un belicoso pasado, aún se conserva pintado de azul celeste en un puesto situado bajo el faro. Desde éste, aunque con un poco de cuidado por lo empinado del terreno se puede descender por un sendero y visitar estas instalaciones. Desaconsejamos introducirse en la maraña de túneles, todos ellos atiborrados de coloridos grafitis, sin ir acompañados por alguna persona conocedora de las galerías con suficiente iluminación, ya que existen algunos agujeros de incierta profundidad. Desaconsejamos adentrarse con niños. En conflicto bélico esos cañones jamás dispararon un solo tiro, sin embargo yo recuerdo que de chaval oía de madrugada desde mi casa en Gorliz el estruendo de los disparos por las maniobras que de vez en cuando montaban los militares lanzando misiles a un humilde txintxorro con toldo amarillo que se divisaba en lontananza en medio del mar.

La estructura bélica con sus cañones fue desmantelada en 1979 y los vastos terrenos que ocupaba el ejército en toda la zona, incluido el destacamento militar donde hicieron la mili algunos conocidos míos, les fueron devueltos a la Diputación de Bizkaia. Hoy en día esos terrenos constituyen los pastos de la granja experimental de ganado de la institución foral. Se han sustituido los misiles por las vacas y los pottokas. Bendito cambio.

El Faro de Gorliz, de 21 m de altura, incluida la carretera de acceso al mismo, fué construido en 1990 y es regentado actualmente por Bilbao Port, la institución oficial que gestiona los faros de Bizkaia. Un cartel de la citada institución a media ascensión indica que accedemos a la zona “bajo la exclusiva responsabilidad del caminante”, ya que en algunas ocasiones ha habido algunos desprendimientos de tierra sobre la carretera con cierto peligro para los viandantes. De hecho, una parte de la carretera que se ha desprendido al vacío está vallada desde hace años para evitar caídas. El faro carece de farero, estando la instalación automatizada funcionando por control remoto. Proyecta su haz de luz hasta las 25 millas del interior de la mar. Como curiosidad, debemos decir que el faro de Gorliz es el de mayor altitud sobre el nivel del mar de todos los faros del Cantábrico: 165 metros.

Pero volvamos a la ruta. Tras el faro parte un camino muy visible, a la derecha de la carretera según subimos, que entre matojos y helechos bastante altos asciende hasta las campas y los caseríos de Fano. Está señalizado y no hay pérdida. Es un tramo no muy largo pero algo exigente que nos hace sudar un poco. Veremos a nuestra izquierda, semiocultas por la maleza, las entradas de dos de las casamatas artilleras. Una de ellas, la que tiene mas fácil acceso, era el búnker de dirección de tiro o telémetro de la batería de costa.

Una vez en lo alto de este tramo nos podemos explayar con las vistas: según la dirección de la marcha, al frente y un poco a la izquierda vemos la cadena de acantilados que se extienden hacia Armintza y Bakio y, cercana, abajo, la imagen un tanto siniestra del islote de Billano. Con buen tiempo se divisa perfectamente la plataforma gasera de “La Gaviota” ante las costas de Bermeo.

Seguimos adelante por el camino principal y llegamos a una valla entre encinas con una red para evitar la salida del ganado ovino que a veces pasta por estas campas. La abrimos y cerramos para dejarla como estaba. Vemos los caseríos de Fano a nuestra derecha y a veces rebaños de ovejas en los pastos bajos. Es una imagen pastoril muy bucólica.
La senda entra de lleno en una amplia campa que en suave ascenso llega hasta otra valla que debemos saltar.

Entramos en una zona de piso arcilloso que suele resbalar con lluvia y en nada, estamos ante otra valla bajo las encinas que hasta hace poco también debíamos saltar, pero recientemente han roto la alambrada y se vadea por su lado.

A partir de aquí entramos en el típico encinar cantábrico, donde las ramas a veces hacen de techado, pareciendo que andamos por un túnel. El mar abajo y el abismo siempre cercano a nuestra izquierda nos acompaña en este tramo de la senda.

Seguimos nuestra ruta entre esta joya de la naturaleza y, sin apenas ascensiones, al cabo de unos minutos llegamos a la cumbre del Ermua mendi (292 m. de altitud) situada a nuestra izquierda, un poco oculta tras las ramas de las encinas y que si no estamos atentos la podemos superar y nos la dejamos de lado. Son unos peñascos con dos buzones: uno, el más antiguo, en forma de casita para dejar la tarjeta correspondiente y, el otro, una escultura que imita el faro verdadero que se divisa al fondo. Fue colocado hace unos años por el grupo de montaña Gorlizmendi y desgraciadamente algunos salvajes lo han roto y desmochado.

Debemos decir que, a nuestra derecha, dentro de lo más intrincado del encinar discurre una preciosa sendita apenas visible sobre el colchón de hojas coriáceas de las encinas, que procede de otro camino menos frecuentado y que comentaremos en la ruta 6.

Unos metros después de la cumbre existe una caseta de piedra de sillería con una parte semiderruida y con un vértice geodésico en su techo. Seguramente se trataba de un puesto de vigilancia de costa.

Como curiosidad, y aunque la persona que vaya caminando desde Astondo hasta el monte Ermua desgraciadamente ya no la puede admirar, existía en toda esta zona costera una obra de arte denominada genéricamente “Ibilbide”. Consistía en una serie de esculturas de bronce de pequeñas dimensiones, de no más de quince o veinte centímetros de altura, realizadas por el escultor y pintor getxotarra Ibon Garagarza, que estaban situadas en varios puntos estratégicos a lo largo de todo este tramo, interesantes para el autor desde el punto de vista paisajístico. Esto sucedió en el año 2000. Hoy desgraciadamente no queda ninguna. Los amantes de lo ajeno se llevaron unas cuantas y el autor optó por retirar las restantes para evitar el expolio completo. Una verdadera pena.

El descenso a Gorliz desde la cumbre del Ermua lo podemos hacer por el mismo camino por el que hemos subido, sobre todo si hemos partido desde la playa de Astondo y deseamos volver a ella.

Sin embargo las alternativas para retornar a Gorliz son variadas y cada uno elegirá la que le parezca más oportuno según las fuerzas y el tiempo que dispongamos. Ya hemos comentado en la ruta 1 alguna de ellas: descender por el camino antiguo hasta la Haurtzaindegia y el antiguo hotel Entrepinos; o bajar por Fano y desde aquí a Urezarantza y Gorliz centro (Elexalde); o bien, seguir adelante desde la cumbre y la caseta de piedra y bajar en unos minutos hasta la señal indicadora y desviarnos hacia la derecha por una senda que arranca allí mismo y que comentaremos en varias ocasiones. Por esta senda arbolada bajamos hasta Fanobidea y, siguiendo adelante un par de centenares de metros, cogemos la pista cementada a la derecha que nos dejará en Urezarantza sin pérdida alguna. De aquí por el polideportivo subimos a Elexalde, para llegar a Ibarreta plaza, de donde hemos partido. Esta es la ruta de descenso que marcamos en el mapa de abajo.

 

Compartir:
© 2021 Gorlizko Udala | Ayuntamiento de Gorliz I Aviso legal - Política privacidad I Política de Cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu experiencia de usuario y también para tareas de analítica web. Al continuar navegando aceptas nuestra política de cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar