Ruta 3: Ascensión al Ermua por el “Castillito” bajando hasta Armintza y volviendo por la GR 280


 

Ruta 3

Ruta publicada por Pedro Pablo Uriarte » 19 Rutas circulares de senderismo desde Gorliz»

Ver mapa de la ruta en Wikiloc

FICHA DE LA RUTA:
Tiempo: 3 h 10 min.
Desnivel positivo acumulado: 537 m
Distancia: 15,5 km
Dificultad: Moderada por la distancia y desnivel acumulado

 

 

Esta es una ruta más exigente que las dos anteriores. Ello es debido a que ascendemos dos pequeñas cotas previas antes de llegar al Faro y subir después al Ermua, lo que supone un mayor desnivel positivo acumulado y, además, porque alargamos la ruta bajando hasta Armintza y volviendo a Gorliz por un tramo de la GR 280, lo que supone andar una distancia bastante mayor. De todas formas nada excesivo para senderistas relativamente acostumbrados a realizar marchas montañeras, teniendo en cuenta que la vuelta a Gorliz desde Armintza es muy tranquila sin subidas exigentes.

Desde Ibarreta Plaza vamos exactamente igual que en la ruta 2: por Itsasbide bajamos hasta la playa y por el paseo llegamos hasta Astondo. Aquí, en vez de desviarnos hacia la derecha a la altura del puesto de socorro, seguimos hacia delante por el paseo de la playa sobrepasando las famosas dunas fósiles que dejamos a nuestra derecha. Estas dunas pétreas son ejemplar único en la costa vasca y han sido formadas por capas superpuestas de arena de la playa arrastrada por el viento durante miles de años que las ha petrificado.

Enseguida veremos también a nuestra derecha unas escaleras rústicas de piedra con una barandilla de madera que arrancan en claro ascenso y se introducen en el pinar (18 min). A este primer tramo escalonado sigue una parte bastante llana entre la vegetación.

Pasados unos centenares de metros veremos otro pequeño tramo de escaleras que salen a nuestra derecha. Desde aquí, a nuestra espalda, se ve una perspectiva espectacular de la bahía de Gorliz con el airoso sanatorio presidiéndola.

Las escaleras suben en duro ascenso hasta un mirador desde donde se aprecia una vista extraordinaria, teniendo enfrente los acantilados de Barrika y la pequeña playa de Muriola. Como dato curioso, en esta playa y sus alrededores se rodaron algunas escenas de la tercera entrega de Juego de Tronos, aunque los planos más famosos de la película son los rodados San Juan de Gaztelugatxe, eso sí, totalmente transformados.

La senda sigue tras el banco de madera y se introduce entre la espesa vegetación en camino suavemente ascendente con pequeños tramos de losas dispuestas en forma de escalones en las partes más empinadas. A medio tramo vemos una senda a nuestra izquierda por la que en unos metros accedemos a un antiguo mirador con unos bancos destrozados y apenas visibles engullidos por la exuberante vegetación.

Alcanzamos enseguida la primera cota de la ruta denominada Astondo, situada a nuestra izquierda justo unos metros antes de llegar a lo más alto. Estamos en un rudimentario mirador sin protección y con un tocón de encina a modo de buzón con la inscripción “Mirador de Isaure. Monte Astondo, 127 m.” Ojo con asomarse en exceso al vacío, como indica la inscripción, son 127 m. de caída libre hasta el mar.

El camino, ahora en tramo llano, enseguida desciende por más rudimentarios escalones de piedra hasta su parte más baja, donde saltamos por encima de una minúscula regatita que nace allí mismo y donde hace años había una estupenda fuente que han abandonado y actualmente está totalmente cubierta por la maleza.

A nuestra izquierda, más abajo, veremos las ruinas del fortín de Azkorriaga (25 min). Hay un cartel anunciador del “Fortín (a 200 m)”, hoy destruido casi en su totalidad y que se encuentra en un saliente a unos cuantos minutos andando.

El fortín de Azkorriaga, conocido popularmente como “El castillito” o “El castillo roto”, era una fortificación con una batería de costa de unos pocos cañones construido a finales del s. XVIII en el puntal de Uztrikoetxe (hay documentos que lo datan de 1795) para proteger la bahía de posibles ataques piratas, sobre todo ingleses, que de vez en cuando hacían incursiones por mar en algunas poblaciones de la costa vasca. Como se ve, con casi 150 años de diferencia, fueron construidas dos estructuras bélicas de defensa en esta zona para proteger esta estratégica costa de posibles incursiones inglesas. Curioso.

Podemos acceder a las escasas ruinas del fortín que aún quedan yendo a nuestra izquierda por una senda que en algún momento se acerca bastante al abismo. Abajo existe una cala, llamada “de los contrabandistas” y una cueva del mismo nombre que hoy suele ser destino frecuente de los kayacs de la Troka que se acercan desde Gorliz o Plentzia. El mejor acceso a esta cala es siempre por mar, aunque también se puede acceder por tierra por un senderito tortuoso apenas visible que desciende muy vertical en zigzag y con bastante peligro. Recomendamos encarecidamente no aventurarse por él si no se tiene gran experiencia en montaña y en descensos por terrenos irregulares y con piedrilla, además de usar calzado adecuado.

Sin embargo, acceder a las ruinas del fortín no tiene riesgo alguno si no se hacen tonterías en alguna de las partes del corto tramo de acceso. Las vistas son maravillosas. Hay que resaltar que justo antes del fortín existen restos de los muros de piedra de lo que debió ser el polvorín, separado del mismo unos metros.

Volvemos al cartel señalizador. El camino asciende de forma brusca dejando la alambrada de la gran finca ganadera de la Diputación a nuestra derecha. La ascensión es bastante exigente, quizá la parte más exigente de la toda la ruta, y llegamos al alto en unos minutos. Estamos en lo más alto de Puntamotz y es la segunda cota de esta variante de la ruta de hoy a la que llaman Larragan, de 148 m de altitud, aunque no tiene buzón. A nuestra izquierda los acantilados caen casi verticalmente hacia el mar.

Una vez arriba el camino llanea, permitiéndonos coger aliento y, enseguida, en brusco giro a la derecha junto a la valla, desciende de nuevo hasta el encuentro con la carretera del faro que sube desde Astondo. El blanco faro se divisa altivo en la lejanía sobre su ladera. Generalmente en este tramo en descenso a nuestra derecha suelen sestear unos magníficos ejemplares de vacas pirenaicas o terreñas, y a nuestra izquierda pottokas. En unos cinco minutos más desde el alto estamos en la carretera (45 min).

Aquí no tenemos más que retomar el itinerario comentado en la ruta 2, el más frecuentado. Como hemos dicho, llegamos hasta el Faro y cogemos a la derecha para, después de ascender unas rampas relativamente exigentes, llegamos a lo más alto de este tramo desde donde se contempla un extraordinario paisaje costero. Seguimos de frente y en unos minutos llegamos a los pastos de Fano. Atravesando la campa en leve ascenso y tras pasar primero una valla de red y después saltar otra, accedemos a la arista cimera del Ermua Mendi, llegando en unos 10 minutos más a la cumbre (1h 15 min).

Siguiendo esta ruta, como vemos, en una hora y cuarto desde Gorliz podemos llegar a pisar la cumbre del Ermua. Pero toca volver al punto de partida.

Lo podemos hacer por las rutas de descenso ya comentadas en las rutas 1 y 2, sin embargo, una alternativa relativamente frecuente (ya que se trata de una ruta circular y es la reseñada en el mapa de abajo) consiste alargar nuestra caminata y dirigirnos hasta Armintza, el barrio pesquero de Lemoiz, para volver a Gorliz por un tramo de la GR 280 (Gran Ruta de Uribe Kosta). No tiene pérdida. Desde la cumbre del Ermua y siguiendo el mismo camino por el que hemos subido, en escasos minutos llegamos al cruce señalizado que hemos descrito en la subida al Ermua en la ruta n°1. El lugar donde está situado este cruce es llamado Sanjuanagiri.

Siguiendo la dirección hacia Armintza que nos indica el cartel señalizador, al principio entramos en un tramo llano que deja una alambrada a nuestra derecha y un eucaliptal un tanto ralo. Enseguida el camino empieza a descender poco a poco por terreno arcilloso en una parte despejada de árboles. A nuestra izquierda se ve una amplia vaguada arbolada que se extiende hasta la parte más alta de los acantilados que caen bruscamente hacia el mar culminados por la encantadora cumbre del Etzandarri. Ya describiremos esa parte en otra ruta.

Al poco, entramos de nuevo en el bosque de eucaliptos que ya no nos abandonará hasta llegar a la pista que nos conduce sin pérdida a Armintza.

Algunas partes del camino están embarradas incluso en verano y las salvamos por pasos laterales que evitan meternos en el lodazal. Es una bajada tranquila en la que se respira especialmente bien, ayudados por el aroma de los eucaliptos.

Al cabo de unos 20 minutos de suave y cómodo descenso bajo el arbolado, la pendiente se pronuncia hacia abajo en una parte pedregosa e incómoda que desemboca en una pista de grava. En honor a la verdad, debemos decir que desde Agosto de 2020 han metido máquina en la pista y la han anchado mucho, quitando piedras del suelo. Ahora desde allí se aprecia una maravillosa panorámica con Armintza y su coqueto puerto a nuestros pies. Y digo ahora, porque el bosque de eucaliptos que nos quitaba la visión fue talado en verano de 2019 y de nuevo replantado. Tendremos estas vistas preciosas hasta que los árboles vuelvan a crecer a no mucho tardar.

Tomamos de frente según bajamos y, sin pérdida alguna, cruzando enseguida una valla metálica y pasando ante el muro trasero del hotel Arresi, bordeando este, llegamos en pocos minutos a la rotonda de entrada a Armintza ante un aparcamiento (1 h 50 min).

Como hemos dicho, para retornar a Gorliz podemos hacer la ruta todavía más larga, más circular, aunque los que lo deseen pueden volver en Bizkaibus. Su parada se encuentra junto a una marquesina frente al aparcamiento, a la entrada de la calle principal de Armintza que baja al puerto. Hay autobuses a las medias horas.

Pero como decimos, la intención es volver andando hasta Gorliz y completar la ruta circular a pie. En algo más de tres horas yendo a paso alegre y sin paradas lo podemos hacer. Con paradas y a paso más tranquilo podemos llegar a las cuatro horas. Aunque este tramo Armintza–Gorliz de la ruta de hoy lo repetiremos en otras rutas, merece la pena detallarlo para que nadie tenga dudas del itinerario.

Para ello solo tenemos que cruzar la rotonda de entrada en Armintza andando hacia nuestra derecha. Veremos una torre de tendido eléctrico y a su lado, a la vera del arroyo bajo los árboles hay un precioso puentecito con las inconfundibles marcas rojas y blancas de la GR 280.

Lo cruzamos, y a nuestra derecha parte una bonita senda entre huertas, con un seto lateral, que enseguida desemboca en una carretera. Seguimos adelante por ella pasando ante unos bellos caseríos. Llegamos así, andando entre pastos y con el arroyo a nuestra derecha casi hasta la carretera general Armintza–Lemoiz, pero allí mismo cogemos un sendero que parte a nuestra izquierda junto a ella. La senda bien cuidada atraviesa dos coquetos puentes de madera y se introduce en un bosque autóctono con algunos espléndidos robles. En un rato accedemos a otra carretera que tiene su fin justo donde termina la senda de la GR 280. En un kilómetro más o menos la carretera, que discurre entre pastos y algunos caseríos, gira a nuestra derecha ante un cruce y se dirige hacia el pueblo, hacia Urizar, pasando ante el lavadero de Urizar bajo unos espectaculares robles.

En franco ascenso accedemos de nuevo a la carretera general anteriormente comentada en medio del pueblo y seguimos, justamente enfrente, entre los muros de dos caseríos, cogiendo una carretera vecinal que nos llevará después de kilómetro y medio más o menos, hasta el barrio de Berreaga. No tiene pérdida y veremos que la carretera al principio en leve ascenso, pasa ante una planta de criadero de pollos.

Llegamos a Berreaga, a un nuevo cruce donde giramos a la izquierda discurriendo ante la casa rural y restaurante Larrakoetxea. Justo al final de su valla metálica, unos cuantos metros más adelante parte a nuestra derecha una sendita muy interesante que utilizaremos en varias rutas, tanto en sentido de ida como de vuelta. Esta senda, sombría y apretujada entre la vegetación, en unos tramos pedregosa y en otros embarrada, nos deja sin pérdida alguna en la parte alta de Saratxaga. Llegando casi al final de la senda, esta tuerce bruscamente a la izquierda y veremos que ahí mismo parte a nuestra derecha otra senda que desemboca en la parte alta de Gorliz. Esta senda la utilizaremos en otra ruta.

La senda que nosotros seguimos la dejamos en unos centenares de metros y aterrizamos en una amplia pista que baja hasta la cervecera Saratxaga. Allí mismo tomamos a nuestra derecha otra preciosa senda arbolada con una alambrada a nuestra izquierda que nos deja en unos minutos en la parte alta de la calle Ageo, ya en Gorliz. Bajamos por ella hasta Tribiñu Kalea y cogemos a la izquierda para llegar a la rotonda del barquito y a Ibarreta Plaza.

Hemos cerrado esta larga ruta circular, andando casi quince km y medio en unas tres horas pasadas. Estaremos cansados. Es hora de reponer fuerzas y sentarnos a rehidratar o comer en alguno de los variados restaurantes de Gorliz.

 

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